Los ladrillos de fibra de coco vienen comprimidos para ahorrar espacio y flete. Hidratarlos bien es simple, pero hay tres números que conviene tener claros: cuánta agua lleva, cuánto rinde y cuánto tarda.
La fibra de coco se prensa para transportarla seca y compacta. Al agregarle agua, se expande varias veces su volumen y recupera su estructura esponjosa. El proceso no tiene misterio, pero si lo hacés mal te quedan zonas secas en el centro o un sustrato encharcado.
| Presentación | Agua aprox. | Rinde (hidratado) |
|---|---|---|
| Ladrillo 650 g | 2–2,5 L | 8–9 L |
| Ladrillo 5 kg | 15–20 L | 60–75 L |
| Bloque 70 L (ya hidratado) | — | 70 L, listo para usar |
Si no querés hacer el proceso, un bloque de coco ya hidratado te ahorra el paso y el margen de error. Para calcular cuántos litros necesitás según tus macetas, mirá la guía de litros de sustrato por maceta.
El coco tiene que quedar como una esponja escurrida: húmedo y suelto, no chorreando. Si lo apretás con la mano y sale un hilo de agua, está bien; si sale un chorro, tiene exceso. Un sustrato encharcado ahoga las raíces y es uno de los errores más comunes.
Si tu coco está bufferizado con calcio y magnesio, podés hidratarlo directamente con la solución nutritiva a EC de trasplante. Si es coco sin tratar, primero hidratalo con agua + Ca/Mg para estabilizarlo: así evitás el bloqueo de nutrientes de los primeros riegos. La diferencia la explicamos en coco bufferizado vs sin tratar.
Fibra de coco bufferizada con Ca/Mg, pH 5.8 estable y EC baja, lista para usar. Te ahorrás el balde y el pretratamiento. Entrega en CABA y GBA.
Consultar por WhatsApp Ver ficha técnica