El coco se riega distinto a la tierra: pide riegos más frecuentes y de menor volumen. Te explicamos cada cuánto regar, cuánta agua usar y cómo leer el drenaje para no equivocarte.
La fibra de coco tiene una gran capacidad de aireación: retiene agua, pero también mucho oxígeno. Eso es justo lo que hace crecer raíces fuertes, pero implica que el sustrato se seca más rápido que la tierra. Por eso el coco se maneja con riegos más seguidos y controlados.
No hay un número fijo: depende del tamaño de la planta, la maceta, la temperatura y la humedad. La regla práctica es regar poco y seguido en lugar de mucho de una vez. En plantas chicas puede ser una vez al día; en plantas grandes y días calurosos, varias veces al día.
En cada riego conviene aportar agua hasta que drene un poco por abajo (alrededor de 10-20% del volumen regado). Ese drenaje cumple dos funciones: confirma que mojaste todo el sustrato y arrastra el exceso de sales, evitando que se acumulen.
Medir el EC y el pH del agua que sale por abajo es la mejor forma de saber qué está pasando dentro de la maceta:
Un sustrato de fibra de coco bufferizado y con EC baja arranca estable: no "roba" calcio y magnesio ni mueve el pH en los primeros riegos. Eso hace que el riego sea mucho más previsible desde el día uno. Coco Premium viene bufferizado con Ca/Mg, pH 5.8 y EC 0.45 mS/cm, listo para usar.
Fibra de coco bufferizada con Ca/Mg, pH y EC estables desde el primer riego. Entrega en CABA y GBA.
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