La fibra de coco es noble, pero tiene su lógica. Estos son los errores que más se repiten al pasar de la tierra al coco, y cómo evitarlos.
El coco se seca más rápido y pide riegos más frecuentes y de menor volumen. Regar poco y muy espaciado deja la planta corta de agua aunque la maceta "parezca" húmeda. Revisá la guía de riego en coco.
El coco sin tratar "secuestra" calcio y magnesio en los primeros riegos y genera carencias justo al arrancar. Si no lo vas a pretratar vos, usá un coco bufferizado con Ca/Mg.
Son los dos números que mandan en el cultivo en sustrato. El pH decide si la planta absorbe los nutrientes; la EC dice cuántas sales hay. Cultivar sin medirlos es manejar a ciegas.
El coco, por su química, suele necesitar un aporte de calcio y magnesio durante el cultivo. No darlo es una de las causas más frecuentes de carencias. Un coco bufferizado reduce este problema, pero no reemplaza una buena fertilización.
Si regás siempre justo, sin que drene nada, las sales se acumulan y la EC sube dentro de la maceta. Regá hasta tener un poco de drenaje (10-20%) para lavar el exceso.
Si cada bolsa tiene un pH y una EC distintos, no podés repetir resultados. La consistencia lote a lote es lo que te permite cultivar previsible. Por eso conviene un coco con parámetros controlados como Coco Premium (pH 5.8, EC 0.45 mS/cm, medido en cada partida).
Bufferizado con Ca/Mg, pH 5.8, EC 0.45 mS/cm. Mismo resultado en cada ciclo. Entrega en CABA y GBA.
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