Para huerta urbana en maceta, la fibra de coco es de lo más práctico que hay: liviana, aireada y limpia. Te contamos cómo germinar, cómo van los tomates y qué mezcla conviene.
La fibra de coco no trae malezas ni patógenos, drena bien y no se apelmaza como algunas tierras. Eso la hace ideal para germinar plantines y para cultivar en balcón, patio o terraza. El único punto a tener en cuenta: casi no aporta nutrientes, así que hay que fertilizar.
Es donde más se luce. Llená las celdas o vasitos con coco húmedo, sembrá a poca profundidad y mantené la humedad pareja. Al ser un medio aireado y libre de patógenos, baja mucho el damping-off (esa podredumbre que tumba los plantines recién nacidos en tierra). Cuando tengan 3–4 hojas verdaderas, trasplantás.
El tomate anda muy bien en coco, pero es glotón: necesita fertilización regular con una solución completa. Recomendaciones básicas:
Albahaca, perejil, cilantro, lechuga, acelga: todas prosperan en coco con un fertilizante suave. Al drenar bien, es difícil ahogarlas, y al no tener malezas, la maceta se mantiene limpia. Para hojas conviene una mezcla con algo de compost o humus que aporte nutrición de base.
Las dos opciones sirven. En coco puro tenés control total de la nutrición (fertilizás vos). En mezcla con compost/humus el sustrato ya trae algo de comida y perdona más los olvidos. Si venís de tierra, mirá la comparación en fibra de coco vs tierra.
Fibra de coco bufferizada, pH 5.8 y EC baja, lista para germinar y trasplantar. Limpia, aireada y sin malezas. Entrega en CABA y GBA.
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