Cuando el coco ya cumplió sus ciclos de reutilización, no hay que tirarlo: se puede compostar o incorporar directo a la tierra. Es uno de los sustratos más nobles para cerrar el círculo del cultivo.
Si todavía no llegaste a este punto, primero conviene ver cuánto más rinde tu sustrato: en ¿se puede reutilizar la fibra de coco? explicamos cómo lavarla y rebufferizarla para sacarle más ciclos. Pero cuando ya perdió estructura, retiene agua de más o viene de un cultivo con problemas (ver errores comunes al cultivar en coco), es momento de darle un destino final en vez de descartarla como residuo común.
No hace falta compostarla siempre. La fibra de coco usada, bien lavada, se puede mezclar directamente con tierra de jardín o de maceta: aporta estructura, mejora la aireación y ayuda a que la tierra retenga humedad de forma más pareja. Es una opción simple para quien no tiene compostera armada.
La fibra de coco es un subproducto de la industria del coco: se obtiene de la cáscara, un material que de otro modo sería descarte. A diferencia de los sustratos de origen mineral, es orgánica y biodegradable, así que su destino final natural es volver a la tierra, ya sea compostada o incorporada de forma directa. Elegir un sustrato que se degrada, en lugar de uno que no, es una decisión con menos impacto al cerrar el ciclo.
Fibra de coco bufferizada con Ca/Mg, pH 5.8 y EC baja, lista para usar. Cuando termine su ciclo, se composta o se incorpora a la tierra. Entrega en CABA y GBA.
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